Líderes de Impacto, Inc.

          Servir amando 

Artículos y Blog

Descansa bajo las alas de tu Dios

Posted by [email protected] on June 18, 2012 at 2:05 PM

Dra. Nora Mujica Trenche

En 1988, una serie de incendios forestales arrasaron el Parque Nacional de Yellowstone. Un foco en particular resultó incontrolable, y los bomberos no pudieron hacer otra cosa que esperar hasta que ese extinguiera por sí mismo. Luego, los guardabosques recorrieron los terrenos incinerados para rescatar lo que pudiera haber quedado con vida. Uno de ellos vio algo que le resultó escalofriante: erguida como una estatua encontró un ave muerta, quemada por las llamas. Golpeó levemente el caparazón del ave con el pie, y lleno de asombro observó que cinco pajarillos salieron correteando de debajo de su madre. Seguían con vida porque ella los protegió con sus alas. Permaneció firme en medio del incendio y murió quemada para proteger a sus pichones que no podían volar hacia un lugar seguro.

Del mismo modo Jesús proveyó para nosotros en medio de las circunstancias aparentemente desesperantes. En el salmo 91:4 leemos: “pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio”. Jesús, de manera voluntaria ofreció su vida por ti y por mí padeciendo dolor, angustia, torturas y muerte para proteger a su creación más preciada.

La protección que te ofrece el Señor es la más segura. No importa cuántas rejas instales en tus ventanas ni cuánto hayas pagado por un sistema de alarma en tu hogar. Poco importa cuán escondida esté tu caja de seguridad o qué tamaño tengan los perros que protegen tu casa. “Si el Señor no edifica tu casa, en vano trabajan los que edifican” (Salmo 127:1) La mejor protección del universo se nos concede por ser hijos de Dios.

La soberanía de Dios puede mantenernos en calma en medio de las circunstancias más aterradoras. Saber que él tiene el control de todos y de todo impide que nos sintamos perseguidos, que vivamos atemorizados, que perdamos la integridad o que nos preocupemos por el futuro. Cuando tú y yo tomamos conciencia de su soberanía, entendemos que el resultado final de la situación que estamos atravesando se encuentra bajo el control del Todopoderoso. En medio de las tribulaciones de este mundo, qué paz produce saber que Dios sigue ocupando su trono. “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jer. 29:11)

A Dios no le sorprende lo que te sucede sino que lo está utilizando para alcanzar determinado objetivo en tu vida y convertirte en lo que quiere que seas. A veces creemos que las pruebas en la vida son intentos de Satanás para desviarnos del camino, pero a veces es el Señor quien agita las aguas de nuestra vida para que generemos cosas que jamás hubiésemos pensado que eran posibles. Tal vez alguna vez tuviste una alcancía donde guardabas las monedas, y para sacar su valioso contenido había que darle vuelta y sacudirla. Si Dios está sacudiendo tu vida, el objetivo es sacar algo valioso que hay dentro de ti. Nos va a sacudir hasta que consiga exactamente lo que busca. Él conoce cuánto tienes en tu interior porque ha estado invirtiendo en tu vida todo este tiempo. Te sacudirá una y otra vez hasta que produzcas un tesoro precioso para su reino. Pero la transformación será de adentro hacia fuera.

Si las tinieblas se posan sobre tu vida, no fijes la mirada en la angustia ni el dolor. Mira hacia arriba y prepárate para cambiar de dirección. El Señor está tratando de mostrarte algo y quiere captar tu atención. Debes colocarte en la posición correcta, con los ojos puestos en lo alto para ver la buena mano de Dios obrando a tu favor. Quizás lo que Dios esté haciendo en tu vida en este momento no tenga relación directa contigo. ¿Alguna vez pensaste que lo que el Señor está preparando tal vez sea para beneficio de aquellos que vengan después de ti? Lo que necesita hoy es tu obediencia para que el desenlace milagroso te bendiga no sólo a ti sino a aquellos que en el futuro se beneficien de tu ejemplo de vida.

“El que renuncia a todo por Cristo, hallará abundancia en él y será recompensado cien veces más en esta era presente” Mathew Henry

Partes de este artículo fueron tomadas del libro Cambia mi corazón: encuentros con un Dios que nos transforma (2000) de Priscilla Shirer

Categories: None

Post a Comment

Oops!

Oops, you forgot something.

Oops!

The words you entered did not match the given text. Please try again.

Already a member? Sign In

0 Comments