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Con las manos en el arado

Posted by [email protected] on June 18, 2012 at 2:10 PM Comments comments (0)

Por Dra. Nora Mujica Trenche

Cierto día un hombre salió de la ciudad en su carro, y en su recorrido por una zona rural tuvo que tomar un camino de tierra. Algo hizo que el carro se saliera del camino y cayera en una zanja. Un granjero que vivía cerca vio el accidente y acudió a ver si el hombre estaba bien.

“¿Necesita ayuda?” preguntó el granjero.

“Sí, por supuesto”, respondió el hombre. “¿Tiene un caballo o un tractor para ayudarme a sacar el carro de la zanja?”

El granjero pensó un instante y contestó: “Tengo una vaca ciega que se llama Nellie”.

Al hombre le pareció un poco extraño, pero en esa situación debía aceptar cualquier ayuda.

El granjero fue a buscar a la vaca ciega y enganchó las cadenas necesarias para sacar el carro de la zanja. Los dos dieron un paso atrás, y el granjero gritó:

“¡Cameron, tira!” – no pasó nada. Volvió a gritar: “¡Sophie, tira!”, y todo seguía igual. Al escucharlo, el hombre pensó que el granjero estaba loco. Una vez más el granjero gritó: “¡Casey, tira!”, y todo seguía igual. Finalmente el granjero exclamó: “¡Nellie, tira!” e inmediatamente la vaca ciega comenzó a tirar con toda su fuerza y logró sacar el carro de la zanja.

El granjero desenganchó el carro, le quitó las cadenas a la vaca y se despidió del hombre con un apretón de manos, pero el viajero lo detuvo: “le agradezco la ayuda, pero tengo que hacerle una pregunta. ¿Por qué dijo todos esos nombres antes de pedirle a Nellie que tirara?

“Es muy sencillo”, explicó el granjero. “Le dije que la vaca era ciega, ¿recuerda? Si ella hubiese sabido que iba a tirar sola, ¡jamás lo hubiera intentado!”

Cuando nos embarcamos en la obra que el Señor nos ha encomendado, hay ocasiones en que sentimos o creemos que todo el esfuerzo recae sobre nosotros. Como pasó con Elías, cuando después de haber visto la gloria de Dios al derrotar a los dioses de Baal y matar a los profetas falsos que servían a la reina Jezabel, llegó un momento en que pensó que él era el único siervo de Dios que le servía de corazón. ¡Más que sorpresa se llevó cuando Dios mismo le dejó saber que en Israel había quedado un remanente que no había doblado sus rodillas a Baal! La obra del Señor puede volverse pesada cuando nuestros ojos se cierran a la experiencia de lo que Dios ha hecho a través de nosotros y no vemos que algo así de extraordinario esté ocurriendo con los demás a nuestro alrededor. Sin embargo, Dios nos recuerda que no es cuestión de obras majestuosas lo que indica su presencia en la vida cristiana, sino un corazón que no se rinde a la idolatría y que permanece fiel al Dios de los cielos.

Como seres mortales y finitos; como seres que vivimos buscando que Dios se manifieste en nosotros de maneras portentosas, perdemos de vista que la vida cristiana y el servicio al Señor no se trata de manifestación de grandes maravillas, sino de que nuestro corazón permanezca rendido y en obediencia a la voz del Señor para que dirija nuestros pasos, y podamos ser bendición a otros aunque creamos que lo que hacemos es insignificante. Jesús dijo que lo que hiciéramos en lo oculto saldría a la luz y que si nos humillamos bajo la presencia de Dios, en su tiempo él nos exaltará. “Lo que hagáis a uno de estos pequeñitos, a mí me lo hace”. No mires para el lado a ver si alguien está tirando contigo. Tú has lo que tienes que hacer y cuando sea tiempo Dios nos revelará que hay otros como tú y como yo que también han puesto manos a la obra y están trabajando fielmente para la extensión del reino de Dios en la tierra.

Descansa bajo las alas de tu Dios

Posted by [email protected] on June 18, 2012 at 2:05 PM Comments comments (0)

Dra. Nora Mujica Trenche

En 1988, una serie de incendios forestales arrasaron el Parque Nacional de Yellowstone. Un foco en particular resultó incontrolable, y los bomberos no pudieron hacer otra cosa que esperar hasta que ese extinguiera por sí mismo. Luego, los guardabosques recorrieron los terrenos incinerados para rescatar lo que pudiera haber quedado con vida. Uno de ellos vio algo que le resultó escalofriante: erguida como una estatua encontró un ave muerta, quemada por las llamas. Golpeó levemente el caparazón del ave con el pie, y lleno de asombro observó que cinco pajarillos salieron correteando de debajo de su madre. Seguían con vida porque ella los protegió con sus alas. Permaneció firme en medio del incendio y murió quemada para proteger a sus pichones que no podían volar hacia un lugar seguro.

Del mismo modo Jesús proveyó para nosotros en medio de las circunstancias aparentemente desesperantes. En el salmo 91:4 leemos: “pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio”. Jesús, de manera voluntaria ofreció su vida por ti y por mí padeciendo dolor, angustia, torturas y muerte para proteger a su creación más preciada.

La protección que te ofrece el Señor es la más segura. No importa cuántas rejas instales en tus ventanas ni cuánto hayas pagado por un sistema de alarma en tu hogar. Poco importa cuán escondida esté tu caja de seguridad o qué tamaño tengan los perros que protegen tu casa. “Si el Señor no edifica tu casa, en vano trabajan los que edifican” (Salmo 127:1) La mejor protección del universo se nos concede por ser hijos de Dios.

La soberanía de Dios puede mantenernos en calma en medio de las circunstancias más aterradoras. Saber que él tiene el control de todos y de todo impide que nos sintamos perseguidos, que vivamos atemorizados, que perdamos la integridad o que nos preocupemos por el futuro. Cuando tú y yo tomamos conciencia de su soberanía, entendemos que el resultado final de la situación que estamos atravesando se encuentra bajo el control del Todopoderoso. En medio de las tribulaciones de este mundo, qué paz produce saber que Dios sigue ocupando su trono. “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jer. 29:11)

A Dios no le sorprende lo que te sucede sino que lo está utilizando para alcanzar determinado objetivo en tu vida y convertirte en lo que quiere que seas. A veces creemos que las pruebas en la vida son intentos de Satanás para desviarnos del camino, pero a veces es el Señor quien agita las aguas de nuestra vida para que generemos cosas que jamás hubiésemos pensado que eran posibles. Tal vez alguna vez tuviste una alcancía donde guardabas las monedas, y para sacar su valioso contenido había que darle vuelta y sacudirla. Si Dios está sacudiendo tu vida, el objetivo es sacar algo valioso que hay dentro de ti. Nos va a sacudir hasta que consiga exactamente lo que busca. Él conoce cuánto tienes en tu interior porque ha estado invirtiendo en tu vida todo este tiempo. Te sacudirá una y otra vez hasta que produzcas un tesoro precioso para su reino. Pero la transformación será de adentro hacia fuera.

Si las tinieblas se posan sobre tu vida, no fijes la mirada en la angustia ni el dolor. Mira hacia arriba y prepárate para cambiar de dirección. El Señor está tratando de mostrarte algo y quiere captar tu atención. Debes colocarte en la posición correcta, con los ojos puestos en lo alto para ver la buena mano de Dios obrando a tu favor. Quizás lo que Dios esté haciendo en tu vida en este momento no tenga relación directa contigo. ¿Alguna vez pensaste que lo que el Señor está preparando tal vez sea para beneficio de aquellos que vengan después de ti? Lo que necesita hoy es tu obediencia para que el desenlace milagroso te bendiga no sólo a ti sino a aquellos que en el futuro se beneficien de tu ejemplo de vida.

“El que renuncia a todo por Cristo, hallará abundancia en él y será recompensado cien veces más en esta era presente” Mathew Henry

Partes de este artículo fueron tomadas del libro Cambia mi corazón: encuentros con un Dios que nos transforma (2000) de Priscilla Shirer

Fuiste creado con valor

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"Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó...Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno" Génesis 1:27, 31

Una de las preguntas que le hago a una persona en consejería es "Quién eres?" Muchos me hablan de donde nacieron, a qué familia pertenecen, la educación que han alcanzado, pero pocos pueden decir quiénes son. Para poder contestar esa pregunta tenemos que partir de los versos que les presento y ver la conclusión del mensaje... "creó al ser humano a su imagen y consideró que era muy bueno".

Cuando hablamos de nuestra identidad, debemos considerar varios elementos:

1. De dónde salimos- del pensamiento de Dios.

2. Cómo nos pensó- hagámoslo a nuestra imagen y semejanza.

3. Qué propósito nos dió- gobierna sobre toda la creación.

La Caída distorsionó nuestra imagen y nuestro propósito y desde entonces hemos perdido el camino hacia nuestra verdadera identidad. Comenzamos a vivir como águilas con mentalidad de gallina.

En una ocasión un hombre escalaba una enorme montaña y en su paso se encontró con un nido de águila, una de las más hermosas águila, el águila copete dorado. Maravillado decidió tomar uno de los huevos que se encontraban en aquel nido y llevárselo consigo. Cuando por fin llegó a su casa aquel hombre tomó el huevo y se lo colocó a una gallina para que lo empollara. Pasaron unos días y aquel huevo se rompió trayendo consigo una hermosa águila que comenzaría a crecer entre gallinas.

Un día, cuando ya había pasado el tiempo, estaban todas reunidas en la parte de afuera del gallinero y en eso pasan a gran velocidad unas águilas de copete dorado. Aquella águila abismada por lo que había visto suspiró y dijo ¡Ay, como quisiera ser una de esas y poder estar volando en el cielo! Máma gallina le respondió diciendo: "no mi vida, no vueles tan alto porque tanto tú como yo estamos condenadas a pasar el resto de nuestra vida en este gallinero".

Aquella águila tenia alas, un buen cuerpo; tenia todas las condiciones para volar pero tenia algo en contra: su mentalidad. La mentalidad de comer gusanos y estar siempre en el piso no le iba a permitir poder volar por los cielos. (Jesús David García)

Nosotros no decidimos cuándo nacer ni de quién nacer. Pero el sacrificio de Jesús en la cruz nos da esa segunda oportunidad de nacer de nuevo y, por amor, ser injertados en la familia de Dios, donde somos eternamente amados. Dice la Biblia que somos su tesoro más preciado; somos la niña de sus ojos. Somos nación santa, coherederos del reino. Pero tenemos que derrumbar los muros de la duda, la desconfianza y la auto pena que no nos dejan creer que podemos ser amados por quienes somos y no por lo que hacemos o por lo que tenemos.

No es cuestión de cuánto tenemos sino de a quién pertenecemos. Somos hijos de un rey y todas las riquezas del cielo nos pertenecen: el gozo, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la humildad y el dominio propio. Nuestras riquezas celestiales no deben ser medidas en términos de dinero; nuestra riqueza está en quiénes somos y de quién salimos.

Cuánto vale un dólar? Para el que tiene mucho posiblemente no vale nada, pero para el que no tiene es su riqueza. Para el que no tiene dónde vivir, una caja de cartón es su castillo. Para el que no tiene qué comer, un pedazo de pan es un banquete. Para el que no tiene qué vestir, lo que tiene puesto es su ajuar.

Qué te da valor?

No dónde naciste sino quién te pensó.

No cómo te criaste sino quién te guarda

No lo que has alcanzado sino quién es tu proveedor.

Quieres saber cuánto vales? Mira a la cruz.

Nosotros somos ese ladrón arrepentido con quien Jesús tenia una cita, y desde antes de nacer se ofreció a derramar su sangre por tí y por mí. Toda su vida fue vivida y dirigida por un solo propósito, encontrarse con nosotros en la cruz. Y en el camino salvó, sanó y enseñó a mucha gente.

Isaías 43:18-20 nos dice:

"Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados... yo hago brotar agua en el desierto, ríos en lugares desolados para dar de beber a mi pueblo escogido, al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza".


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